jueves, 30 de diciembre de 2010

De cómo Mama Shato corrigio al ñuka Elias

A Saturnina Tovar Navarro

De Magaly Vera Macha
Un hombre apodado Ñuka Elias, había sembrado el terror en el pequeño Barrio Progreso de Wankan. Todos los días tomaba hasta caerse. Y cuando no tenia plata para comprar mas chelas, pues se desquitaba con su pobre madre, una ancianita de unos 71 años de nombre María Ramos. Sus sobrinitos solo al ver su sombra acercarse a la casa, ya temblaban de miedo.
Un día, casi mata a su madre. Los pequeñitos vieron un charco de sangre alrededor de su abuelita, ahí tiradita en el suelo. Y el desgraciado no dejaba de golpearla. Inmediatamente los niños corrieron a contárselo a Mama Shato, otra viejita vecina. Pero no era una mujer frágil pese a su pequeña figurita de apenas 1.40 mt. y de extrema delgadez. No era sonsa para nada. Así que presurosa fue a ayudar a su amiga.
El odioso, la vio y empezó a reír. ¿qué podía hacer otra ancianita?. Pero no contaba con la astucia de mama Shato. Se acerco despacito con una mano adelante y otra atrás. Apenas el malvado se le abalanzó, mama Shato le echo la ceniza que tenia empuñadito en su mano derecha, directo a los ojos. Dicen que eso pica como rocoto y como rocoto mono. Así que mientras empezaba a gritar de dolor y sobarse los ojos, pues mama Shato saco una rajada que traída escondida en su mano izquierda y empezó a golpearlo sin piedad hasta cansarse. Cada golpe iba acompañado de: “por tu culpa cae granizada, por tu culpa no hay agua, por tu culpa no hay sapos que se han ido con el agua, por tu culpa tenemos hambruna”. La lista de reclamos, era larga. Ñuka Elias cayó desmayado.
Ya para descansar, se sentó encima del cuerpo inerte y reposo pero solo un ratito. Apenas recobro fuerzas, ató al ñuka al poste de luz que estaba en la puerta de la casa con la soga de las vacas. Ahí nuevamente empezó a golpearlo, pero solo en las manos, ya no en todo el cuerpo. Hasta ahora tiene unas marcas que le recuerdan este episodio, pero ya nunca más volvió a golpear a su madre. Y si tenía intenciones, los niños lo amenazaban con llamar nuevamente a Mama Shato, así que inmediatamente huía a alguna chacrita a esconderse. Eso,  fue un santo remedio.

Mama Runtu, madre de la paz y armonía


De Magaly Vera Macha

Allá por el año 4000, nació Mama Runtu, pronto se convertiría en una hermosa mujer. Sabiendo que era una joven inquieta y que gustaba de saber de todo, apenas llego a su mayoría de edad, su padre le obsequio unas hermosas alas para que pueda volar de canto a canto toda su comarca.
Fue educada en amor y bondad por sus padres, por eso en su pueblo en la Waka El Paraiso, solo se dedicaron a confeccionar instrumentos musicales. No sabían de guerras, ni de envidias ni de odios. Todo era paz. Por eso no había truenos ni rayos que eran las formas como los Dioses manifestaban su enojo, ni  inundaciones, ni huaycos ni nada.
Solo se respiraba la brisa del mar, y se oían los trinos de las aves. Las mujeres aprendían a hilar, a ayudar al esposo en la siembra y a cuidar a los niños. Los hombres en cambio se dedicaban a la caza, a la pesca y a la siembra. Nunca faltaba comida en una casa, había en abundancia y no existía la pobreza. Es que nadie ahí era ocioso. Siempre había algo que hacer. Pero Mama Runtu no estaba contenta, algo en ella le picaba, así que decidió viajar por el mundo para calmar su inquietud.
Se fue a Asia y allí dejo parte de ella en un huevito pequeñito color amarillo. Viajo a Europa y por ahí dejo solo un huevito blanco. Por su paso por Africa, dejo un huevo color café y ya cuando regreso al Paraíso, puso un huevo color cobre, debe ser que por eso tenemos un hermoso  color cetrino.
Quiso juntar a sus hijos, pero cuando lo hizo, estos empezaron a pelear por liderazgo y por tierras. Cada uno quería una parte del reino y no se ponían de acuerdo en cual querían. Ninguno dio su brazo a torcer y así ante tantas peleas, no le quedo otra a Mama Runtu que empezar a llorar. Lloro tanto que muchos pueblos se inundaron. Nada calmaba su dolor y ya sin fuerzas, solo se diluyo en el mar. Nadie nunca más supo de ella.
Cada uno de sus hijos regreso a su lugar de origen. Y ya dejo de ser la comarca El Paraíso, un paraíso.
Incluso antes de la llegada de los Inkas, ya habían desaparecido. Solo quedo de ese hermoso pueblo, un templo que aun encontramos cerca al mar, entre los limites de Ventanilla y San Martin de Porras, en un lugar escondidito de Chuquitanta.

Relato recopilado de Killa (29/12/2010) de la Asociación Cultural Kápaq Sumaq Ayllu.

                                  
Huaca El Paraiso:

Mama Runtu
Ilustración: Mujer alada morena en el mar, de Isabel Villar



Killa, la guardiana de Waka El Paraíso.


A mi hermanita Killa

De Magaly Vera Macha

Un 23 de enero de 1964, en un pueblito llamado Anqash, nació una hermosa niña. Su nombre, María.  Era demasiado traviesa y le gustaba jugar en las chacras de su padre. Ahí, perdida entre los matorrales aprendió a hablar a la mamapacha, al yaku y a los Apus. Un día, mientras dormía a las faldas del Cerro Alpamayo, se le apareció Mama Runtu y le dijo: “desde ahora te bautizo como Killa”, también le dio varias misiones: pregonar los mandamientos andinos de Ama suwa, ama qella y ama llulla, también le dijo que no se olvide agradecer a los Dioses por todo lo que le dan. Solo le pedían que ame a sus hermanos sol, agua, cerros, y a todos los animales que le dan abrigo y alimento como así misma. Para tal trabajo le dio el don de ver el futuro a través de las hojitas de coca y el de descifrar el extraño lenguaje del fuego.
Con tantas tareas, no le quedo otra que buscar por toda la costa esa Waka,y asi anduvo por varios años,  hasta que llego a la Waka El Paraiso. Estando ahí, no le quedo otra cosa que convencer a la gente de su misión. Muchos no le creyeron, hasta pensaron que estaba loquita. Es que si ya era difícil convencer  a la población aledaña, imagínese con el alcalde, con los del Instituto Nacional de Cultura (INC) y hasta con los del Ministerio de Cultura.
Pero al parecer los Apus la ayudaron y le dieron por Resolución N° 000001-2010/MC-INC-MDSMP, la custodia de la Waka. En agradecimiento cada luna llena, la vemos haciendo las challas o pagos a la tierra. Pero no, no está solita en esa titánica labor. La ayudan no los superamigos, pero si los súper hermanos de la Asociación cultural Kapaq Sumaq Ayllu como el hermano Ukuko, Yawar, Tanhaillo, Urpi, Liuchu, Sumaq Wayta y otros más.
Y como ya se acerca la era de Inkarri, pues necesitan más apoyo. Así, que si deseas ayudarla, puedes llamar al teléfono 5526878, o al celular 986457959. Y no crean que los Apus no se modernizan. Ya han confeccionado su página web. Los puedes encontrar en: http://www.kapaqsumaqayllu.com/ y pronto los podrás encontrar en el Facebook, dándote consejos de vida a través de Kapaq Sumaq Ayllu. En un clic los podrás conocer, pero tienes que saber ser agradecido con los Dioses, sino …  no te responden.

El mito de Inkarri, el retorno del Inka Rey

Adaptación de Magaly Vera Macha

Cuentan los abuelitos de Cuzco, que hace muchas muchas lunas, el Dios Inti se enamoro de una cuzqueña, así que de tanto amor, nació Inkarri. Como obsequio su padre le dio el don de la bondad y la sabiduría. Así que cuando asumió su trono, hubo mucha tranquilidad durante su gobierno. Inkarri tenía poderes sobrenaturales. Dícese que sabia atar el sol y así hacer dudar mas el día; que también enseño a ser agradecido con su padre a través de la reciprocidad para con la Pachamama, para así devolverle todos los favores que durante el año les había dado. Solo de esa forma así de simple, pudo mantener el orden cósmico. También dicen que construyó un hermoso puente de 7 colores, para transportarse del uku pacha al hanan pacha, pero solo se puede ver cuando el sol llora de día. Por tanta paz, no tenía necesidad de fabricar armas, y sólo  hicieron la waraka, que servía para espantar la granizada de las cosechas.

Paso el tiempo y esa felicidad se vio empañada por la invasión de los españoles  que estaban al mando de Españarri, un ser malvado de piel blanca y cabellos dorados. Inkarri lo enfrentó, mas no pudo con tantas armas y con esos animales extraños de 4 patas y andar con prosa y encima con melena. Nunca en su vida había visto un caballo y menos, tantos juntos. Ese relinchar estrepitoso parecía el sonido de illapa, recordando el llamado de la ausencia, de la muerte.

Pero la muerte no era como en el mundo de Españarri, en Cuzco era diferente. Ahí no se iban al infierno, sino solo se fundían con la naturaleza y cada cuarenta y cuatroava luna de Killa Hunta de Ayamarka, regresaban a visitar a sus familiares disfrazados de chuckcha k´utukuna. Esa visión de muerte y no muerte, asusto a Españarri. Al inicio pensó que era solo un comentario; pero vio con horror como desenterraban cuerpos momificados, en posición fetal y acompañados de su séquito, y hasta las mascotas los acompañaban al mas alla. Vio también como hacían 7 comidas la fecha del retorno, así que asustado de esos poderes sobrenaturales de los inkas, pues si encontraban a Inkarri, no quería solo darle muerte, quería verlo sufrir. Quería que su muerte infunda temor en su pueblo y solo lo reconozcan a él como Rey en todo el imperio.
Así que cuando lo capturaron, pues mando a que corten su cuerpo en miles de pedacitos, para que si fuese cierto eso de que retornaría y que su cuerpo se junte, no pueda. Por eso mando enterrar esos pedazos dispersados por los 4 suyos, dejando la cabeza donde poder vigilarla, en Cuzco.

Cuentan que su cuerpo aun sigue juntándose. Hay demoras porque ahora han puesto cemento y asfalto; pero en algún momento lo veremos por ahí, con ese traje hermoso confeccionado con cabellos de mujer, con lana de uha, de p´aqo y plumas coloridas. Pero, no. Inkarri no es vengativo, solo viene a restituir el orden cósmico, ese que hizo que el Imperio incaico, sea el más grande de América.
*       * Illapa                          : rayo
*       * Uha                            : oveja
*       * P´aqo                         : alpaca
*       * Chuckcha k´utukuna :Libélulas

Gráfica de Guamán Poma de Ayala.